—¡La real audiencia da inicio! — exclamó un hombre enjuto y de ademanes delicados. Con pasmosa lentitud, los funcionarios se dispusieron a entrar en el gran salón, lugar predilecto del virrey para llevar a cabo las juntas de gobierno. Si bien todos hubieran preferido que la audiencia se llevara a cabo en uno de los jardines del Palacio Real, prudentemente guardaban silencio sobre sus predilecciones; el virrey —o uno de sus tantos oídos— podía escucharlos y exiliarlos a Alaska o las Filipinas, lugares de donde se contaba, uno ya no volvía nunca. —¡Su alteza, el virrey, preside! —avisó el hombrecillo de los gestos suaves. Todos se pusieron de pie para recibir a la máxima autoridad de la Nueva España. Falsas sonrisas brotaron de la nada apenas subió al estrado. Innecesarias loas y burdos halagos se hicieron presentes también. El virrey, cansado de tanta zalamería, fingió no escuchar nada y tomó con desprecio el pliego de papel que contenía las ordenanzas del día. Prime...
Sitio oficial de J.D. Abrego "Viento del Sur". Aquí encontrarás todos mis cuentos y noticias sobre mis libros. Visita mi página de FB LosCuentosDeVientoDelSur para leer mis poemas y frases.