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Mostrando las entradas etiquetadas como cacería

La mujer del Peñón

-CDMX, hace más de 13 mil años- Todavía puedo sentir el olor de esa bestia inundando el ambiente. Sé que aún está por ahí, acechando mis pasos, aguardando a que cometa un simple error que me convierta en su próxima cena. Quiero sentarme y apoyar la espalda sobre una roca, pero presiento que en cualquier momento ese “diente puntiagudo” caerá sobre mí y terminará con mi penosa existencia. Apenas y puedo contener la respiración. No debí dejar al grupo, pero cuando Tukún mencionó que “las hembras no servíamos para nada”, mi sangre simplemente se encendió. Ni siquiera sé que me llevó a tomar mi pica y lanzarme de forma estúpida al encuentro del “gigante lanudo”. Quizá fueron el orgullo o la arrogancia. O tal vez fue simplemente un acto de mera insensatez. Será algo que nunca sabré si no consigo salir viva de esta. Ahora me pregunto: ¿habré hecho bien al salir con la partida de caza? ¿Debí quedarme junto a las demás hembras a raspar pieles y afilar puntas de hueso? No. ¡NOOO! ...

Temporada de caza

¿Qué fue eso? ¿Habrá sido un disparo? ¿O fue solo el trueno que anticipa la tormenta? Ojala que haya sido eso. No me gustaría ver otra vez a esos cazadores. Ayer nos reunimos todos los patos de la comunidad y compartimos nuestras impresiones sobre los sorpresivos ataques humanos. Al parecer hay algunos detalles que anuncian su llegada, como el olor a carbón quemado con metal o el zacate pisoteado que ya no puede ponerse en pie. También hay cierto rumor de que pueden imitar nuestro canto. A los mayores nos ha parecido totalmente posible, pues conocemos su astucia e inteligencia. Pero los jóvenes dudan de la historia y lo atribuyen a preocupaciones de viejos temerosos y cobardes. Mi hijo está entre ellos. Por eso me ha preocupado tanto ese disparo. Él ha estado volando con los otros muchachos desde el amanecer y quizá no se ha percatado de que los humanos podrían estar cerca. Como desearía que siguiera siendo niño, así lo tendría seguro bajo mi ala, y lo obligaría a permanece...

Temporada de caza

¿Qué fue eso? ¿Habrá sido un disparo? ¿O fue solo el trueno que anticipa la tormenta? Ojala que haya sido eso. No me gustaría ver otra vez a esos cazadores. Ayer todos los patos de la comunidad nos reunimos y compartimos nuestras impresiones sobre los sorpresivos ataques humanos. Al parecer hay algunos detalles que anuncian su llegada, como el olor a carbón quemado con metal o el zacate pisoteado que ya no puede ponerse en pie. También hay cierto rumor de que pueden imitar nuestro canto. A los mayores nos ha parecido totalmente posible, pues conocemos su astucia e inteligencia. Pero los jóvenes dudan de la historia y lo atribuyen a preocupaciones de viejos temerosos y cobardes. Mi hijo está entre ellos. Por eso me ha preocupado tanto ese disparo. Él ha estado volando con los otros muchachos desde el amanecer y quizá no se ha percatado de que los humanos podrían estar cerca. Como desearía que siguiera siendo niño, así lo tendría seguro bajo mi ala, y lo obligaría a p...

Alimento para el alma

El sabueso detectó a una presa cercana. Era un olor dulce, fresco, como un pan remojado en leche de cabra.  Definitivamente era una presa joven. Quizá aún era un cachorro lactante. Este tipo de presas eran un trofeo muy poco común. Estaba frente a una oportunidad única para vestirse de gloria. Siguió avanzando. No despegaba la nariz de la hierba. Sus patas, aunque fuertes, apenas y hacían ruido en el pasto mojado. Cada paso lo acercaba un poco más a la valiosa presa. Si conseguía coronar ese movimiento, el amo lo ascendería al grupo de caza principal. Olisqueó el aire, finalmente estaba ahí. Tras aquel montículo de tierra estaba la madriguera que buscaba. Franqueó la zona arrastrándose pecho tierra. En tan solo un par de segundos estaba frente a la entrada. Sin perder más tiempo, asomó el hocico en el pequeño agujero de la guarida. No era un cachorro. Eran más de dos. Quizá tres o cuatro crías listas para ser arrastrados ante su amo. Estaban dormidos. La tarea no podí...

Es cuestión de perspectiva

-Sucedió en África, hace no mucho tiempo – He estado persiguiéndote durante días. Te he acechado desde las sombras durante ya tanto tiempo que he perdido la cuenta de los soles y las lunas que han pasado frente a mis ojos. Voy tras tu rastro con gran tenacidad, esperando que cometas algún error y entonces pueda cazarte…y matarte… A veces te veo dormir. He intentado acercarme, pero tu respiración entrecortada me ha hecho pensar que tal vez solo estás fingiendo, aguardando a que me acerque lo suficiente para tirarme un zarpazo letal y convertirme así en una más de tus víctimas. Una más de tus legendarias historias. Algunas veces pareces flaquear. Caes en la tierra como una piedra y a duras penas te estiras para beber agua de un charco de agua mugrienta. Casi siento pena por ti cuando veo como tu lengua áspera lame con fruición la superficie del líquido. Pero entonces recuerdo que estamos en guerra. Que sabes que quiero tu cabeza, y por eso, tú quieres la mía. Somos enemigos...