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Mostrando las entradas etiquetadas como quetzalcoatl

Un conejo en la luna

Tras la muerte de Mayahuel, mi alma no encontraba consuelo en ninguna parte, así que decidí vagar por el Anáhuac hasta agotar mis energías. Consciente de que mi travesía no enfrentaría dificultad alguna si viajaba en mi forma de serpiente emplumada, cobré forma humana y emprendí la marcha sin siquiera pensar en regresar. Dejé atrás Tollan y sus coloridos templos. Hice oídos sordos a las plegarias y rezos que se alzaban en mi nombre. Avancé con la mirada bien fija en el frente y prometí nunca más mirar atrás. Caminé durante mil días con sus noches, siempre guardando un estricto ayuno que me permitiera revivir una y otra vez la tristeza por la injusta perdida de mi amada estrella. Sin importar si un río o un lago se dejaban ver en mi camino, me negaba a beber de sus aguas y continuaba mi avance ignorando la creciente sed que se apoderaba de mis entrañas. Debía sufrir. Tenía que sufrir… solo así podría honrar a mi amada, la que fue arrancada de mis brazos para ser luego ser a...

Promesa cumplida

Lamento haber tardado tanto, pero mi viaje fue largo y tortuoso. Recorrí miles de estrellas en busca de la verdad, conocí centenas de mundos diferentes en los que me llamaron de millones de formas distintas y salté de planeta en planeta esquivando numerosos asteroides que amenazaban con terminar mi existencia. En el proceso regué mis plumas turquesa por el espacio dando nacimiento a nuevas y numerosas estrellas en el firmamento. Mi piel se deshizo y rehízo infinitas veces, consumiéndose tantas veces en el vació espacial que llegó un día en que incluso olvidé mi propio nombre. Fueron sus plegarias y alabanzas viajando a través del cosmos las que lograron sacarme de aquel cuasi eterno sopor. Si, mis queridos hijos, aun tan lejos de ustedes, logré escucharlos. Sus gritos taladraron mis oídos de serpiente, y sus numerosos rezos se adhirieron a mi piel reconstruyendo una a una todas mis plumas. Decenas de cometas y meteoros pasaron frente a mí mientras descifraba su curioso mensaj...