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Mostrando las entradas etiquetadas como gato

El gato robot y la niña de los ojos tristes

El felino se puso alerta. La presión atmosférica indicada por el barómetro holográfico era de 600 hectopascales. Esto no era precisamente bueno, así que emprendió el camino a casa con celeridad, era imperativo comunicarle a su compañera que una depresión tropical de alto impacto térmico se aproximaba. Trepó con destreza sobre el alambrado de titanio y esquivó hábilmente las baterías solares que proporcionaban energía a los drones de siembra. Apenas entrar a la desvencijada casa de placas de acero lo recibió una caricia. Su leal compañera, la niña de la mirada de triste, le sonreía con una de sus clásicas muecas. El gato se dejó sobar el brillante lomo de tungsteno y luego emitió un curioso e incesante pitido de gran parecido a un ronroneo. La pequeña se llevó las manos a las mejillas para indicar sorpresa, y sin expresar palabra alguna se dirigió hacia el umbral de la vivienda. Parpadeó dos veces y entonces los drones de siembra abandonaron sus labores en el campo de habich...

Los deseos de un gato

Qué suerte tiene ese miserable. Echado sobre su cálida cama, arropado entre una multitud de cobijas y con un compañero de felpa calentando su lomo.   No hizo nada para ganarlo, y sinceramente, dudo que se lo merezca. De vez en cuando lo veo mover la cola como loco; cuando le acercan una mano o un rostro da lengüetazos a diestra y siniestra, e incluso a veces corre tras una vieja pelota.   Pero fuera de eso, no creo que ese perro tenga mucho mérito que digamos. Es solo un perro. Nada más que eso. Quizá por eso lo envidio tanto, porque tiene todo aquello que yo deseo poseer. Sé bien que los gatos no somos los favoritos de nadie, pero no me caería mal una caricia en la espalda. Un plato de esas dulces galletas con forma de pescado, y ¿por qué no? Un poquito de agua dulce en lugar de la eterna agua de charca. Pero qué más da. Él está adentro y yo estoy afuera. Así es como siempre será… Ya se durmió, justo cuando comenzó a nevar… Voy a dormir también. Seguro m...